Eran más de las seis de la tarde, Fernando y sus amigos jugaban baloncesto en el parque que estaba frente a la casa, donde su hermano menor lo miraba jugar mientras ayudaba a su padre a lavar el carro, terminando iría a jugar con su hermano.
Daniel admiraba a Fernando, siempre había querido ser como el, tan alto, atlético, e inteligente a sus 19 años, mientras Daniel, un niño pequeño, enfermizo, lleno de pecas, de tan solo 13 años, para el, su hermano era un ejemplo, su padre le había dicho a Daniel, que no se preocupara, que un día los dos serian unos hombres de bien.
Fernando jugaba muy bien al baloncesto, era muy ágil, sus amigos disfrutaban mucho su compañía, Fernando era alto, de tez blanca, ojos grandes y una sonrisa muy amigable, pero no diremos que era perfecto, nadie lo es.
Daniel termino de ayudar a su padre y ambos entraron a su casa, la tarde era agradable así que el también quería unirse al juego, entro a su cuarto y se puso los tenis y ropa adecuada para salir a jugar, termino de cambiarse y al momento de abrir la puerta y caminar hacia el patio miro como venían corriendo unos jóvenes, como si huyeran de algo, no le dio mucha importancia, solo que uno de los que venían con todos esos chicos, era alguien que en el pasado, había tenido un conflicto con Fernando, todo paso en cámara lenta, miro como corrían, como si huyeran de alguien, alguien les perseguía, pero parecía que el no podía moverse, al otro lado de la calle podía observar a su hermano divertirse sin percatarse de lo que estaba pasando
De repente, se escucho un disparo, luego otro, Daniel solo se agacho, no pudo cerrar los ojos aun cuando el pánico recorría cada uno de sus nervios, fue ahí cuando en cámara lenta, miro como Fernando caía, caía como las hojas en otoño lentamente, dejando rastro de lo que era su existencia,
Daniel grito: fernandooooooooooooooo! ! HERMANO!
Pero el sonido no se escucho ya que se perdió entre los demás gritos de los amigos de Fernando que horrorizados corrían de un lado a otro, unos tratando de ayudarlo otros sin saber que hacer…
Todo paso tan rápido, nadie pensó que aquellos chicos que no tenían nada que ver con Fernando hubieran tenido planeado esto, solo Daniel, a el se le quedo grabado el rostro malévolo de aquel chico, de cabellos oscuros, ojos pequeños y tez morena, que un día había reñido por alguna estupidez en la escuela con Fernando.
El papa de ambos salió corriendo de casa para ver lo que sucedía, fue cuestión de segundos, tenia a su hijo en brazos, llamaron a la ambulancia, policía, pero al momento de que llegaron, ya no se podía hacer nada.
Ahí estaba el, en los brazos de su padre, con su hermano a un lado, todo era frio, lúgubre, se respiraba el dolor, los paramédicos trataron de resucitarlo, pero todo era inútil,
Fernando ya no estaba ahí, había abandonado ese cuerpo, que ahora estaba inerte.
A los pocos días, se supo por las noticias, que Fernando había sido asesinado por aquel chico, que era compañero de clases, que sentía envidia de el, que decidió, hacer parecer que lo perseguían otras personas, y que una bala perdida había acabado con la vida de Fernando.
Daniel fue muy valiente, porque el le dijo quienes eran los culpables, el lo había visto todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario