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sábado, 6 de marzo de 2010

UN REENCUENTRO INESPERADO

Sofía se encontraba tomando un café en la cafetería de la esquina de su trabajo, descansando de todo el día ajetreado que había pasado en la oficina.
Miraba por la ventana del lugar y vería pasar a las personas, deseando ser una de ellas, ya que se encontraba como siempre sola…
Paso el tiempo volando y Sofía miro el reloj, era demasiado tarde se había quedado meditando sobre su vida y sus relaciones por mucho tiempo, así que tomo su bolso y un par de carpetas que llevaba de asuntos relacionados con el trabajo y decidió salir corriendo apresuradamente del lugar.
Al dar vuelta a la esquina recordó que había olvidado sus llaves en la mesa, corrió de vuelta a la cafetería cuando de repente un chico le dijo. Oye creo que esto es tuyo
Sofía respondió con pena y alegría. Si son mis llaves, el sonrío y le dijo ah valla que olvidadiza, a lo que Sofía puso cara de malhumor…
El sonrío y le dio disculpa por el comentario, me  pareces familiar, a lo que Sofía le contesto, no creo, soy nueva en esta ciudad, pero, trabajo ahí a lo que apunto a la calle donde se encontraba la oficina, el sonrío y le dijo, no, creo que de otra parte, eres de Barcelona? Sofía: dijo si, soy de…
Pedro contesto: ¿Cataluña?
Sofía: Si, ¿como lo sabes...? Contesto sorprendida
Pedro le contesto que el, la recordaba, que habían ido a la escuela juntos, que eran compañeros, Sofía estaba incrédula, en un lugar tan lejano encontrarse a alguien que la conociera.
Ella pregunto: ¿y como es que te llamas?
El contesto sonriendo, soy Pedro  Morell, ¿no recuerdas aquel niño tímido del salón de clases?
Sofía soltó  una carcajada y dijo: te recuerdo ahora.
Siguieron caminando y pedro le regreso sus llaves a Sofía, caminaron, platicando y riendo hasta que llegaron a la puerta de la oficina.
Pedro le dijo a Sofía que el trabajaba a dos cuadras del lugar y que le encantaría volverla a ver, que el todos los días iba a la cafetería y la veía, pero nunca tenia el valor para hablarle.
Sofía, le dijo que la esperara en el café al día siguiente...
El camino y dio la espalda a Sofía que lo veía alejarse, mientras ella pensaba, que ese encuentro inesperado podría cambiar su vida…


20 minutos


 Fernanda tenia un mes preparándose mentalmente para  el día de hoy, tenia ya listo su vestido, las damas, el peinado, los zapatos, el novio…
 Pero no tenia preparada el corazón, ella se casaba porque pensaba que amaba a Omar.  Pero muy dentro de ella, sabia que no, que solo estaba con el, por miedo, nunca seria capaz de decirlo, sabia que si le decía a sus padres que lo supo después del anuncio de la boda, la creerían loca, indecisa ya no la verían con los mismos ojos,  todos los días después del anuncio, Fernanda se miraba en el espejo, y repetía.
Fernanda: ¡eres feliz, te casaras, serás completamente feliz, deja de pensar en tonterías!
Y salía a la calle, salía y sonreía y decía que estaba enamora, fingía  al lado de Omar.  Tenía miedo, nunca se sintió tan mal en toda su vida.
  Fernanda se acomodo el vestido, coloco sus zapatillas, y se miro en el espejo, tratando de repetir el mantra que se había echo su mejor amigo, pero, hoy parecía no funcionar, era como si su corazón saliera, disparado a la pared,
Había  dolor en sus pupilas, temblaba.
Se sentó en uno de los sillones que daban al jardín, se quedo pensando, que así seria su vida de ahora en adelante, si no decía algo, de pronto miro el reloj, miro que faltaban 20 minutos para que llegaran sus damas y la gente que la ayudaría a que la boda sucediera, tocaron la puerta, Fernanda dio un brinco y despertó de la ensoñación donde estaba.
Volvió a ver el reloj, faltaban menos de 20 minutos, se volvió a ver al espejo
Y saco de una  maleta debajo del sillón, dejo una nota en el espejo del lugar.

Omar.
No te amo, no quiero casarme, tuve miedo en decirlo, así que decidí huir,
Espero que me perdones, pero si lo hacia, jamás me podría perdonar a mi misma.
Fernanda.