sábado, 6 de marzo de 2010

003



Exploración, análisis, diagnostico
 Que no tienen ningún resultado
En mi cabeza la depresión
Es una variable
En algún lugar de tus imágenes
¿Puedes ver el dolor que siento?
¿En ellas aparece el porque?
Manchas que parecen sangre
Túneles y hoyos negros
Apunto de devorarme

No tenemos ningún daño permanente

Llámame reina infeliz automedicada
A veces soy extraterrestre
Extraña en mi propia piel
No pretendo que me  entiendan
Ya no creo en nadie y nadie cree en mí
Todos me desgarran con sus espadas doradas
Una parte de mi se esta muriendo lentamente

La locura me controla y me ahoga en agua salada
Soy una imagen auto programada
Soy la victima y la villana
Soy amada y soy odiada
Todo depende de mi historia
Rechazo todo lo que amo
Así no tengo que llegar a odiarlo
Dañar, reparar me da tanta flojera
Psicoanálisis, juicios precoses
Sabemos la respuesta
¿Toda esta dentro de mi cabeza?
Ya me conoces mas afondo
Sabes lo que hay dentro de este
Enjambre de abejas


marzo

Descubrí que mis talentos son plagiados
Soy el plagio de la herencia
Que me niega


Me he sentido Destrozada por todo este tiempo
por toda esta vida


Siempre me mantengo ocupada,
 Haciendo cosas que no me agrandan


Mi mente se mantiene estática 
Y así no recuerdo todo esto 
Que me ahoga, que me arrastra,
 Hasta el fondo del abismo
Que me hace retorcerme
 En mi propia tristeza
Que me dice que no soy nada, 
Y que no he podido hacer nada
 Para cambiar este sentimiento
Que cada vez se hace más grande 
Que se convierte en un monstruo de dos cabezas
  Y miles de ojos Sobre mi, sobre mi, 
Con dedos que señalan mis errores,
 Que exhibe Mis debilidades, 
Que me dice que estoy perdida
Que la gente que dice amarme,
Se llena la boca de mentira
Y yo estoy enferma de auto-compasión
Estoy cansada De seguir en este camino
De estar marcada Por el destino

Estoy cansada De esperar
Estoy cansada De soñar

Quisiera despertar Sin sentirme tan vacía
Estoy cansada que todo aquel
Que se acerca Termine por marcharse

Estoy enferma de todas las mentiras
que me envuelven como telarañas

Estoy cansada de que todo salga mal
Y darme por vencida

Quisiera huir lejos de mi
Escapar de esta piel
Que parece encogerse

Quisiera despertar

dejar de estar marcada Por el destino

UN REENCUENTRO INESPERADO

Sofía se encontraba tomando un café en la cafetería de la esquina de su trabajo, descansando de todo el día ajetreado que había pasado en la oficina.
Miraba por la ventana del lugar y vería pasar a las personas, deseando ser una de ellas, ya que se encontraba como siempre sola…
Paso el tiempo volando y Sofía miro el reloj, era demasiado tarde se había quedado meditando sobre su vida y sus relaciones por mucho tiempo, así que tomo su bolso y un par de carpetas que llevaba de asuntos relacionados con el trabajo y decidió salir corriendo apresuradamente del lugar.
Al dar vuelta a la esquina recordó que había olvidado sus llaves en la mesa, corrió de vuelta a la cafetería cuando de repente un chico le dijo. Oye creo que esto es tuyo
Sofía respondió con pena y alegría. Si son mis llaves, el sonrío y le dijo ah valla que olvidadiza, a lo que Sofía puso cara de malhumor…
El sonrío y le dio disculpa por el comentario, me  pareces familiar, a lo que Sofía le contesto, no creo, soy nueva en esta ciudad, pero, trabajo ahí a lo que apunto a la calle donde se encontraba la oficina, el sonrío y le dijo, no, creo que de otra parte, eres de Barcelona? Sofía: dijo si, soy de…
Pedro contesto: ¿Cataluña?
Sofía: Si, ¿como lo sabes...? Contesto sorprendida
Pedro le contesto que el, la recordaba, que habían ido a la escuela juntos, que eran compañeros, Sofía estaba incrédula, en un lugar tan lejano encontrarse a alguien que la conociera.
Ella pregunto: ¿y como es que te llamas?
El contesto sonriendo, soy Pedro  Morell, ¿no recuerdas aquel niño tímido del salón de clases?
Sofía soltó  una carcajada y dijo: te recuerdo ahora.
Siguieron caminando y pedro le regreso sus llaves a Sofía, caminaron, platicando y riendo hasta que llegaron a la puerta de la oficina.
Pedro le dijo a Sofía que el trabajaba a dos cuadras del lugar y que le encantaría volverla a ver, que el todos los días iba a la cafetería y la veía, pero nunca tenia el valor para hablarle.
Sofía, le dijo que la esperara en el café al día siguiente...
El camino y dio la espalda a Sofía que lo veía alejarse, mientras ella pensaba, que ese encuentro inesperado podría cambiar su vida…


20 minutos


 Fernanda tenia un mes preparándose mentalmente para  el día de hoy, tenia ya listo su vestido, las damas, el peinado, los zapatos, el novio…
 Pero no tenia preparada el corazón, ella se casaba porque pensaba que amaba a Omar.  Pero muy dentro de ella, sabia que no, que solo estaba con el, por miedo, nunca seria capaz de decirlo, sabia que si le decía a sus padres que lo supo después del anuncio de la boda, la creerían loca, indecisa ya no la verían con los mismos ojos,  todos los días después del anuncio, Fernanda se miraba en el espejo, y repetía.
Fernanda: ¡eres feliz, te casaras, serás completamente feliz, deja de pensar en tonterías!
Y salía a la calle, salía y sonreía y decía que estaba enamora, fingía  al lado de Omar.  Tenía miedo, nunca se sintió tan mal en toda su vida.
  Fernanda se acomodo el vestido, coloco sus zapatillas, y se miro en el espejo, tratando de repetir el mantra que se había echo su mejor amigo, pero, hoy parecía no funcionar, era como si su corazón saliera, disparado a la pared,
Había  dolor en sus pupilas, temblaba.
Se sentó en uno de los sillones que daban al jardín, se quedo pensando, que así seria su vida de ahora en adelante, si no decía algo, de pronto miro el reloj, miro que faltaban 20 minutos para que llegaran sus damas y la gente que la ayudaría a que la boda sucediera, tocaron la puerta, Fernanda dio un brinco y despertó de la ensoñación donde estaba.
Volvió a ver el reloj, faltaban menos de 20 minutos, se volvió a ver al espejo
Y saco de una  maleta debajo del sillón, dejo una nota en el espejo del lugar.

Omar.
No te amo, no quiero casarme, tuve miedo en decirlo, así que decidí huir,
Espero que me perdones, pero si lo hacia, jamás me podría perdonar a mi misma.
Fernanda.